miércoles, 27 de enero de 2016

Los ojos vigilantes de Dios



En la mañana, Diego había dejado su teléfono celular en el mostrador de la tienda para venderlo. Cuando salió de la tienda para almorzar, notó que aún estaba donde lo había puesto. Pero cuando regresó del almuerzo, inmediatamente se dio cuenta que no estaba ahí,Le dio gusto pensar que se había vendido tan rápido, así que le preguntó a sus compañeros de trabajo, quién lo había vendido. Cuando uno tras otro le contestaron que no lo habían vendido, Diego comenzó a ponerse ansioso. Cuando el último de sus compañeros regresó de su almuerzo y tampoco sabía nada del teléfono, supo que lo que había temido, era realidad: alguien se lo había robado. Su jefe le recomendó que checara la grabación de la cámara de vigilancia. Dicho y hecho. como el sabía la hora aproximada de la Los ojos vigilantes de Dios desaparición de su teléfono, no tardó en observar en la grabación cliente tras cliente haciendo compras, pagando y saliendo de la tienda. Alrededor de 15 minutos después encontró lo que estaba buscando. Vio que un vendedor ambulante llegó en la hora precisa en que el dueño estaba de espaldas al mostrador. Con una apariencia inocente, el vendedor extendió el brazo, tomó el celular, se lo metió en el bolsillo, y prosiguió con entregar la fruta que estaba vendiendo. aunque ahora no se podía negar la evidencia de quién había tomado el celular, el ladrón ya había cruzado montes y valles. Sin embargo, la fiabilidad de la cámara se había comprobado con este episodio.

 Aún más que la cámara de vigilancia en la tienda de suministros, nuestro Dios omnisciente observa y nota todo lo que pasa en la vida de cada persona. Con demasiada frecuencia pensamos que hemos podido salir con algún acto pecaminoso, sin haber sido detectado por alguien. En cuanto al razonamiento humano, puede ser así, pero nunca antes los ojos vigilantes del Dios justo del cielo. Ante Él, cada acto esta expuesto, y no solamente eso, sino que Él castigará todas las acciones malas de las cuales no nos hayamos arrepentido. Absolutamente nadie escapará del santo escrutinio de ese Juez justo. Sólo hay una vía de escape de la ira divina que esta sobre nuestros actos pecaminosos: por medio de arrepentimientos y pedirle perdón a Dios. Y Dios siempre perdonará a un pecador verdaderamente arrepentido. Arrepentirse significa reconocer el mal y confesarlo, ante todo a Dios pero también a nuestro prójimo que fue afectado, abandonar esa vida de pecado y vivir de acuerdo a la Ley de Dios.




Para saber qué dice la Biblia sobre este tema, por favor lee estos versículos de la Santa Biblia: Salmos 139:1-12; Jeremías 17:10; Timoteo 5:24-25; Salmos 50:21; 2 Corintios 5: 10; Gálatas 6:7; Colosenses 3:25; Mateo 3:2; Hechos 2:38 y 3:19; Lucas 15:21, 18:13 y 19:8-9; Jeremías 31:34; Efesios 2:8; Pedro 1:18-19; Mateo 11:28-29; Juan 1:12-13 y 6:37; 1 Juan 3:2.  
                                                                                     -Arden Dueck

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