miércoles, 10 de octubre de 2012

Mi Hija se Muere

14 D -- El Norte – Domingo 7 de Junio de 1992

Por C.P. Raúl de la fuente

El evangelio de San Marcos nos habla que en cierta ocasión, el Señor Jesús se encontraba a la orilla del mar y una gran cantidad de gente se reunió alrededor de Él.

Por entre la gente una persona llamada Jairo se acercó hasta donde estaba el Señor, le vio y se postró a sus pies.

Jairo era uno de los principales de la sinagoga, y postrado a los pies de Señor, desesperadamente le rogaba diciendo: “Señor mi hija se me está muriendo. Ven y ponle las manos encima y yo sé que ella vivirá”.

Que importante notar que Jairo, el hombre que se acerca al Señor Jesucristo, era uno de los principales de la sinagoga, es decir que se estaba hablando de una persona “religiosa”. No que se trata de una persona involucrada profundamente en una religión, y que supuestamente conoce a Dios. Que supuestamente conoce los caminos y las cosas de Dios.

Este tipo de religiosos, fueron siempre el estorbo en el camino del Señor, cegados por toda una serie de tradiciones, costumbres y herencias recibidas de sus antepasados, no podían ver ni comprender en verdad a Dios. Pablo dice de ellos “Conozco el celo que sienten por la causa de Dios, pero es un celo equivocado…. Tratan de cumplir con todas esas tradiciones y costumbres con el propósito de conquistar el favor de Dios, pero pasan por alto el perdón de Dios que es en Jesucristo” (2). No olvidemos que son ellos mismos los que terminan llevando a Jesús a morir en una cruz.

Seguir a Jesucristo en aquellos días, representaba enfrentarse a este tipo de gente, siempre poderosa, y a ser expulsado sin misericordia de sus sinagogas.

Más un día, fue necesario que llegara una prueba de fuego a la vida de Jairo, una situación que por más difícil que quebrantaría totalmente toda aquella confianza puesta en ser parte de una religión, en el cumplimiento de ciertos ritos y tradiciones, en guardar la herencia de los padres.

Su hija se está muriendo y seguramente Jairo hizo todo lo humanamente posible para salvarla, pero se agotaron todas las posibilidades y aquella niña ya no tenía remedio… iba a morir.

Jairo, dejando a un lado su “religión”, sus compromisos, sus herencias, y el qué dirán, se humillo frente a su última esperanza, cayo de rodillas delante de Jesucristo rogando: “Ven a sanar a mi hija, yo sé que tú lo puedes hacer”. La niña muere mientras que Jesús y Jairo iban en camino, Pero Jairo fue testigo de un milagro mayor cuando el Señor Jesucristo no evito su muerte, sino que la levanto de entre los muertos completamente sana (3).
El Señor ha estado hablando a tu corazón, y tal como Jairo, iban en el camino, muy probablemente tu estés formando parte de una “religión” y posiblemente seas importante. ¿Será necesario que llegue la prueba de fuego a tu vida, para que hagas a un lado tu religiosidad y tus compromisos, y que vengas a Jesucristo?
Aparentemente puede ser doloroso y costar mucho, dejar amistades ser señalado, pero éste es el momento de decir juntamente con el apóstol Pablo: “Todo lo tengo por basura, con tal de ganar a Cristo” (4).

Jesucristo no es una “religión”, Jesucristo es Dios, Jesucristo está vivo y quiere vivir en tu corazón. Jesucristo es el Señor y desea tener un encuentro personal contigo. Entrega tu vida al Señor y comienza un nuevo camino, el de la verdad.

(1) Marcos 5: 21-23 (2) Romanos 5: 21-23 (3) Marcos 5: 35-43 (4) Filipenses 3:8

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