martes, 21 de agosto de 2012

¿Puedo compra el favor de Dios?

Domingo 14 de Junio de 1992 - EL NORTE – 9 I

Por el C.P. Raúl de la fuente


Existe una tendencia en nosotros mismos en suponer que el hombre es bueno por naturaleza, que el hombre, de por sí mismo esta preparado para hacer lo bueno, para hacer cosas buenas.

Sin embargo, Dios afirma en su palabra todo lo contrario, Dios nos dice que una persona sin Cristo, una persona que no ha nacido de nuevo, es una persona muerta espiritualmente, muerta para con Dios en delitos y pecados, y hace, por naturaleza, la voluntad de Satanás, la voluntad de la carne, de sus deseo, de sus pensamientos, y ni por casualidad toma en consideración la voluntad y los caminos de Dios (1).

También vemos otra tendencia natural en el hombre, es tratar de justificarse delante de Dios por lo supone son sus buenas obras. El eterno e incansable “yo no le hago mal a nadie”, el yo cumplo con Dios en esto o en aquello”, El yo ayudo a éste y aquél”, no te da derecho a nada delante de Dios. Con ninguno absolutamente con ninguno de tus esfuerzos puedes comprar el favor de Dios, ya que nuestras justicias o buenas obras e intenciones, son como trapos de inmundicia delante de Él. (2)

Además nos dice la Biblia que un alma es demasiado preciosa y vale demasiado como para que pueda salvarse con cosas como el oro y la plata. (3)

Por tanto, estando el hombre muerto espiritualmente (no en un sentido físico), muerto en delitos y pecados, no tiene nada que ofrecer en rescate de su propia alma, y no puede hacer absolutamente nada para justificarse delante de Dios.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor que nos amó, te puede dar vida juntamente con Cristo. Porque en la bondad de Dios, podemos ser salvos por medio de la fe. Y esto no es algo que podamos conseguir por nosotros mismos sino que es un regalo de Dios. El perdón y el favor de Dios viene a tu vida, no como el resultado de tus propias acciones, sino por medio de la fe en Jesucristo, quien murió por ti, para perdón de tus pecados amén.

1. Efesios 2: 1-3

2. Isaías 64: 6

3. Salmos 49: 6-9

4. Efesios 2: 4, 5, 8

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