domingo, 14 de agosto de 2011

Tu eres Precioso para él.

Con nuestro Creador Jesucristo los mendigos pueden llegar a ser reyes, los ladrones santos, y los borrachos habitar la gloria en compañía de las que fueron rameras (Lucas 23:42, 43 – Mateo 21:31).

El más pequeño de los hombres, ocupar el más alto puesto en la corte celestial del Rey de reyes (Mateo 5:19. Para Jesús todos somos iguales; no hace acepción de personas. El nos ama indistintamente, y a cada se humano ofrece salvación inmerecida, sin obras.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorié” (Efesios 2:8, 9). Bastará que confieses con tu boca que Jesús es el Señor, y creas en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, para que seas salvo (Romanos 10:9, 10).

¡Cuán amoroso y sencillo es su plan de salvación para todos!. Hasta de vanidosos y opulentos que humillados y arrepentidos invoque su Nombre, saldrán salvadas multitudes coronadas de gloria, para servirle y adorarle por eternidades (Hechos 2:21).

Y esto solamente gracias a su completo sacrificio de amor. “Porque de tal manera amó Dios (Padre) al mundo (a ti) que ha dado a su Hijo unigénito (Jesús, Dios – Hijo), para que todo aquel que en el cree (tú), no se pierda (en el infierno), mas tenga vida eterna (en el cielo)” (Juan 3:16).

Para habitar su gloria eterna, invoca su Nombre ahora, y proclámate salvado por fe. El ha dicho que así lo serías; es Dios, y no miente (Números 23:19).

Ora con sinceridad: Señor Jesús, soy un pecador y necesito tu perdón, Creo que moriste por mis pecados en la cruz (Efesios 1:7). Te abro la puerta de mi corazón y te invito a entrar. Por favor, entra y sé mi Salvador personal (1 Pedro 1:19 – Apocalipsis 3:20). Gracias, precioso Jesús por salvarme y dame vida eterna en gloria. Señor mío y Dios mío Jesucristo, ayúdame a serte fiel Amén

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